¿Alguna vez te has sentido perdido, como si no supieras hacia dónde va tu vida? A mí me pasó. Recuerdo un día, caminando por el centro, con mil pensamientos enredados, me crucé con una persona que hablaba de cartas y símbolos. Y pensé: “Bueno… ¿qué tan loco puede ser escuchar un mensaje diferente?”
Con el tiempo entendí que la lectura del tarot no es un acto de magia de feria como muchos imaginan, sino más bien una herramienta de reflexión. No es que te diga exactamente qué va a pasar, sino que te ayuda a ordenar lo que ya sientes y a ver con otros ojos lo que antes parecía un enredo.

Si lo explicara como a un amigo en una sobremesa, diría que el tarot son cartas cargadas de símbolos, historias y arquetipos. Cada carta es como un espejo: refleja una parte de ti, tus dudas, tus miedos, incluso esas esperanzas que guardas sin contarle a nadie.
De hecho, una vez probé la Lectura del tarot chicago y lo que me sorprendió no fue que me “adivinaran” nada, sino que las cartas pusieron en palabras lo que yo no lograba decir.
Ahora bien, ¿cómo usar todo esto en tu vida diaria? Te cuento…
Imagina que tienes una pregunta sobre tu trabajo. La primera carta puede mostrar un obstáculo, la segunda una oportunidad y la tercera una pista del rumbo. No es que te digan “renuncia ya”, sino que te muestran ángulos que quizá no habías visto.
Yo, por ejemplo, en una sesión de Lectura del tarot en chicago entendí que mi ansiedad no era por falta de talento, sino por miedo a fallar. Eso cambió completamente cómo afronté mi siguiente proyecto.